Los hornos de ladrillos, primeras industrias (Nota nº 4)

Los hornos de ladrillos, primeras industrias
(Nota Nº 4)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
El 5 de noviembre de 1863, en una esquela que dirigía al general Mitre, Vedia, escribía que “los trabajos siguen aunque lentamente; con sobrados brazos, nos escasean las herramientas. Hay entusiasmo por el nuevo pueblo”. Diecinueve días más tarde, aún aguardaba quemar la primera hornalla y, para febrero, haber obtenido trescientos mil ladrillos.
Quemados los primeros ladrillos, éstos le servirían para construir el hospital, que a la sazón consideraba como una de las necesidades primordiales. Emilio Carballeda, en la Memoria donde describe la fundación de 9 de Julio, expresa: “... el general Vedia estableció dos hornos de ladrillo, que se elaboraba con soldados dirigidos por don Domingo Iraizos y Graciano Iriarte. Pero, el ladrillo que se hacía, si bien era destinado para hacer cuarteles y habitaciones para la oficialidad, el entonces coronel Vedia, fomentando el progreso de la población, se los facilitaba a particulares, con condición de devolverlos, así que se establecieran hornos particulares, que no tardaron mucho en formarse”.
Cabe señalar que existen algunas divergencias acerca de la identidad de los dos primeros horneros. Según Buenaventura Vita uno de ellos habría sido Antonio Maya. Otras referencias incluyen a Martín Baztarrica (Cfr. “La República”, revista ilustrada, año VII, nº 15, Buenos Aires, junio de 1926). También existe una nota que, Vedia envió al general Juan Gelly y Obes (ministro de Guerra), donde puntualiza haber contratado dos horneros: Martín Yanguardo y Agustín Soto Mayor, a quienes se les pagaría por sus servicios 2000 pesos mensuales.
A partir de entonces, con el surgimiento de esta, la primera industria, pudieron levantarse algunas construcciones más sólidas. En abril de 1865 ya se existían 150 casas, edificadas con diferentes materiales.
Entre las primeras industrias surgidas en aquellos años, juntamente con los hornos de ladrillos, prosperó la de la fabricación del pan.
Según Carballeda, “el segundo poblador fue don Tomás Vío, quien a principios de enero de 1864, pobló un rancho de junco, en el ángulo Nort-Oeste y Sud-Este de la plaza delineada por el general Vedia, donde estableció una panadería, en la que se vendía pan de carocillo por blanco...”.
También la instalación de los molinos de harina, cuya rueda era movida por medio de una caballería fue un buen aporte al incipiente mercado fundacional; tal vez, poco antes de la partida del coronel Vedia, hacia los campos de batalla del Paraguay. En una carta, datada en Nueve de Julio, el 24 de abril de 1865, dirigida por de Vedia a su amigo, el agrimensor Vaschetti, le indica: “la obra de la panadería va adelante” y cree “pronto [...] podrá mandas [Vaschetti] las atahonas”.

(continuará)

12/02/2006 01:31 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente.

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