09/06/2006

Los primeros documentos escritos desde 9 de Julio (1863-1864). Iª Parte (Nota Nº 12)

HISTORIA DE 9 DE JULIO
Los primeros documentos escritos desde 9 de Julio (1863-1864). Iª Parte
(Nota Nº 12)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
En el Archivo General de Ejército se conservan la mayoría de los
primeros documentos escritos desde la Comandancia Militar 9 de Julio, los
cuales tiene un singular valor documental, pues testimonia los primeros
momentos vividos en la avanzada a Cla Lauquen. A continuación ofrecemos
una lista con algunos de los mismos:
1. Nota del 29-X-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Informa que hace "dos días" que ocupa el
paraje "Tres Lagunas". Ha comenzado los trabajos para la construcción del
nuevo campamento. Solicita se le imponga el nombre de "9 de Julio"
[recibirá aprobación, con fecha 7-XI].
2. Nota del 30-X-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Ha contratado horneros, a Martín Yanguardo
y a Agustín Soto Mayor. Se les pagará 2000 pesos mensuales.
3. Nota del 2-XI-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Solicita herramientas para los horneros y
otros elementos.
4. Nota del 2-XI-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Solicita, para sembrar en los campamentos y
fortines que puedan establecerse, algunos elementos adjunta en una
relación. Informa que cuenta con algunos bueyes.[Sele responde con la
autorización de: 40 bueyes, 50@ de semilla de alfalfa y 12 arados].
5. Relación del 2-XI-1863. 40 novillos, 100 semillas de alfalfa del
país y 24 arados completos.
6. Nota del 17-XI-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Informa que se han iniciado los trabajos
en los hornos. A los maestros horneros se les abona a cada uno, 2000
pesos.
7. Nota del 2-XI-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes.
8. Nota del 3-XI-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Se refiere a los Guardias Nacionales. A las
licencias y relevos.
9. Nota del 17-XI-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Se refiere al coronel Jacinto González y
al teniente coronel F. Benítez, quienes indebidamente reportaban en esa
frontera.
10. Nota del 23-XI-1863. Bragado. Coronel Julio de Vedia al general
Juan Andrés Gelly y Obes. Informa que comprará dos carros.
11. Nota del 2-XII-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Informa que licenciará al Regimiento 9º
de Guardias Nacionales. Comunica que hay muchos enfermos.
12. Nota del 2-XII-1863. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Informa que hay dos cuerpos de 475 plazas
efectivas e 87 indios amigos. Faltan 238 Guardias Nacionales de
Caballería. Es inconveniente el relevo mensual, "los nuevos no sirven para
nada".
13. Nota del 14-XII-1863. 25 de Mayo. Coronel Pablo Palacios al Coronel
Julio de Vedia. Se refiere al combate de "Ballimanca", en campos de
Unzué. Han invadido 40 malones, arreando 500 animales.
14. Nota del 15-XII-1863. Bragado. Coronel Julio de Vedia al general
Juan Andrés Gelly y Obes. Remite el parte, fecha 12-XII, del combate de
"Ballimanca".
15. Nota del 2-I-1864. Nueve de Julio. Coronel Julio de Vedia al
general Juan Andrés Gelly y Obes. Ha contratado raciones trimestrales, para
la tribu de Coliqueo. Según disposición de la superioridad ha recibido
500 yeguas.

(Continuará...)

*** Quienes desearen conocer aspectos de la Historia de 9 de Julio
pueden hacerlo en Internet: http://archivum-historicum.blogia.com

09/06/2006 17:50 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Primeros pobladores (1863-1864): Algunos militares en la fundación del pueblo (I) (Nota Nº 11)

HISTORIA DE 9 DE JULIO
Primeros pobladores (1863-1864): Algunos militares en la fundación del pueblo (I)
(Nota Nº 11)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
Es una larga lista la de los militares que durante el primer año de la
fundación de 9 de Julio residieron el lugar. Su mención en este
artículo no significa la aceptación apologética hacia la obra realizada por
quienes, como expedicionarios, ocuparon el mal llamado "desierto". Su
alusión es estrictamente en términos de referencia histórica.
Entre quienes se hallaron -entre 1863 y 1864) en la Frontera del Oeste
de la Provincia de Buenos Aires, ya con asiento en los recientemente
fundados comandancia y pueblo de 9 de Julio y que, más tarde, se
destacaron en la carrera militar, se encontraban: El subteniente Félix
Benevídes (1842-1929), más tarde general de división, quien había acompañado al
coronel Julio de Vedia en la expedición a los Ranqueles; el subteniente
Carlos María Blanco (1847-1897), quien arribó en octubre de 1864,
incorporado al batallón 4º de Infantería de Línea; el teniente primero Pedro
Campos (1834-1897), destacado en la guarnición de 9 de Julio, quien
estaba a las órdenes de Vedia desde algunos años antes.
Entre noviembre de 1862 y febrero de 1863, el subteniente Domingo
Gutiérrez (1845-1887), con el tiempo coronel, había servido junto a Vedia en
la frontera. Hasta el 31 de octubre de 1864 vivió en 9 de Julio.
También el marino Constantino Jorge (1830-1896), más tarde capitán de
fragata, había pasado en 1864 a prestar servicios a la frontera, en la plana
mayor activa.
Al ser disuelto el 7º batallón de línea, en 1863, el sargento mayor
Joaquín Lora (1826-1884), pasó a la Comandancia de 9 de Julio como jefe de
detall hasta el estallido de la guerra del Paraguay. El capitán Ricardo
C. Méndez (1839-1906), en abril de 1864, había pasado con un batallón a
formar parte del pueblo de 9 de Julio hasta septiembre de 1864 en que
pasó al fortín "Hombres sin miedo", para regresar al pueblo en enero del
año siguiente.
El sargento Pedro Retolaza (1838-1873), más tarde teniente coronel, en
mayo de 1864 pasó a 9 de Julio alternando con actividades en el fuerte
"Hombres sin miedo", hasta abril de 1865.
Desde abril de 1864 hasta abril del año siguiente, del mismo modo,
había servido en la frontera el teniente Carlos Smith (1845-1913), quien
falleció con el rango de general.
En marzo de 1864 el teniente Crisólogo Rodríguez (1840-1895) marchó con
su batallón a la Frontera Oeste, asentándose en 9 de Julio. Poco
después fue destacado con un piquete de veinticinco soldados a las tolderías
del cacique Coliqueo hasta abril de 1865.
No fueron pocos quienes iniciaron su carrera militar en la Frontera del
Oeste. Dos de ellos fueron el sargento Diego Lucero (1852-1905), luego
coronel, y el teniente segundo José Octavio Olascoaga (nacido en 1842),
mas tarde general. El primero había llegado a 9 de Julio en agosto de
1864, formando parte de la primer compañía del segundo escuadrón del
regimiento 5º de Caballería. En enero de 1865 se halló en el combate de
Loncagüe.
Olascoaga había comenzado su carrera de armas en la tercera compañía
del batallón 9º de Infantería, en Bragado, en enero de 1862. Dos años
después pasó como ayudante mayor al pueblo de 9 de Julio hasta mayo de
1865.
En el Archivo General del Ejército se conserva una prolongada lista con
los nombres de los militares que movilizó Julio de Vedia, en octubre de
1863, al nuevo campamento fundado en Cla Lauquen.
(Continuará...)
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09/06/2006 17:48 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Primeros pobladores (1863-1864): Dolveo Guevara y sus "Apuntes". (Nota Nº 10)

HISTORIA DE 9 DE JULIO
Primeros pobladores (1863-1864): Dolveo Guevara y sus "Apuntes"(Nota Nº 10)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
El capitán Dolveo Guevara, nacido en Buenos Aires, en mayo de 1840, se
hallaba en la frontera Oeste ya en 1862. Con el coronel Julio de Vedia,
además de además de algunas expediciones menores, marchó contra los
aborígenes "Ranqueles", en el famoso avance que, el escritor Zevallos se
atreve a calificar con la desafortunada expresión de "sableada feliz".
Guevara, participó de la fundación del campamento "9 de Julio" y prestó
su cooperación durante la mensura y el amojonamiento del ejido del
naciente pueblo, donde residió varios años, incorporándose más tarde a la
vida civil del pueblo. En 1875, de encontraba radicado en 9 de Julio y
permanecía a cargo de la Biblioteca Popular, ya con baja de las fuerzas
militares.
El aporte de Guevara, más tarde teniente coronel, no solamente tendrá
espacio desde la vida militar, sino también, dará su valiosa
contribución a la historiografía del lugar a través de su obra "Episodios del
Ejercito Viejo".
Esa obra, apuntes y reseña de servicios del teniente coronel Dolveo
Guevara, impreso el 13 de mayo de 1912, por Robles, Herrando y Compañía
-un establecimiento editor ubicado en la esquina de Perú y Victoria, en
Buenos Aires- no es un libro extenso. Por el contrario su desarrollo se
resume en medio centenar de páginas. Por lo que puede deducirse, el
texto no fue redactado directamente por el militar. Reúne apuntes o notas
del mismo militar, compiladas por un tercero, quien, a su vez, agregó
otros párrafos y comentarios. Esos apuntes, conjeturablemente, serían
los fragmentos dispuestos entre comillas, en distintas partes del mismo.
El cuerpo de "Episodios del Ejército Viejo" esta dividido en dos
partes. La primera, desde la página 2 hasta 27, reseña "ligeramente" los
servicios militares de Guevara; mientras que la segunda, se refiere a su
"vida civil", refiriendo a "los puntos principales de la acción activa y
descollante del digno ciudadano". En esta segunda parte, advierte el
compilador, son dejados "algunas veces la palabra de Guevara, cuando la
minuciosidad del relato, ó su índole histórica, lo requieran" [página
28].
Al parecer, el libro de Guevara, al que nos referimos, y que
Buenaventura Vita -primer historiador de 9 de Julio- conocía bien por contar con
un ejemplar en su copiosa biblioteca era, ya en 1936, un "libro raro",
de poca difusión. Cuando se estaba preparando la impresión de "Crónica
Vecinal... 1863-1870" (la obra de Vita), en 1937, Guillermina Sors de
Tricerri, auxiliar principal del Archivo Histórico de la Provincia de
Buenos Aires, dirigió a Vita solicitándole le enviara, para completar las
citas de su monografía, la fecha y lugar de impresión de "Números y
Líneas del Ejército Argentino", de Adolfo Saldías y de "Episodios del
Ejército Viejo", de Guevara. Evidentemente, si esta última hubiera
resultado conocida o de consulta corriente, esa oficial archivista no hubiera
recurrido al autor requiriéndole esos datos.
Por otro lado, en 1941, el historiador Carlos A. Grau escribió a Vita
solicitándo le informara el lugar donde había consultado "Episodios del
Ejército Viejo", de Guevara, explicando: "...no lo he podido hallar en
las librerías ni en las Bibliotecas Nacional de Buenos Aires y de la
Universidad de La Plata...".
En efecto, medio siglo después, la obra de Guevara se hizo aún menos
abordable. Varios investigadores procuraron, infructuosamente su
búsqueda, en distintas bibliotecas. También, quien escribe esta nota
conjuntamente con el escribano Ricardo Germán López, de feliz memoria, mientras
trabajaban sobre una parte de los escritos inéditos de Vita se
dirigieron a varios anticuarios y bibliófilos especializados en libros
antiguos, pero ninguno de ellos pudo aportar noticias concretas. Recién,
alrededor de 1997, el historiador Hugo Oscar Vuelta, natural de Patricios
pero entonces radicado en Buenos Aires, después de una no menos ardua
pesquisa, logró el deseado objetivo: halló un ejemplar en la sala reservada
de la Biblioteca Nacional de Maestros, en la ciudad de Buenos Aires...
De esa forma, el extraño libro del militar pudo acercarnos a una
combinación de datos históricos de significativo valor.
(Continuará...)
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09/06/2006 17:43 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

07/03/2006

Primeros pobladores (1863-1864): Emilio Carballeda, un cronista (Nota Nº 9)

Primeros pobladores (1863-1864): Emilio Carballeda, un cronista
(Nota Nº 9)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
Si bien la historia de 9 de Julio reconoce a Emilio Carballeda
(1829-1913) el mérito genuino de haber sido el primer comerciante, arribado al
lugar junto a las tropas del coronel Vedia, poco se ha recordado de él
otra faceta que, sin dudas, lo transporta figuradamente a nuestro
tiempo, de una manera mucho más protagónica: la de cronista.
Muy escasos son, en efecto, los datos biográficos que, anteriores a la
fundación de 9 de Julio, se conocen acerca de este español arribado a
América en plena juventud. Se sabe que, en la época de Rosas, había
integrado el ejército bonaerense, rasgo que puede sugerir que, por
entonces, habría adherido al partido federal.
Contaba 34 años de edad cuando arribó a Cla Lauquen, integrando el
numero grupo de civiles que Vedia trajo consigo para que cooperaran en la
fundación del proyectado pueblo y de la comandancia militar. Hacia
noviembre de 1863, una veintena de días después de asentadas las tropas
expedicionarias, inauguró su casa de comercio (almacén y panadería),
construida con maderas traídas desde 25 de Mayo, barro y techos de juncos,
en la inmediaciones de la actual Plaza "General Belgrano".
Carballeda vivió hasta los 84 años de edad, dejando de existir en 9 de
Julio donde aún se encuentran sepultados sus despojos humanos. Este
hecho le permitió convertirse en una especie de "memoria viviente" del
pasado de la sociedad nuevejuliese.
A lo largo de su prolongada existencia había desempeñado algunos cargos
públicos, tanto en la Corporación Municipal como en el Juzgado de Paz
de 9 de Julio; asimismo, había integrado los consejos directivos
fundacionales de la "Biblioteca Pública del 9 de Julio" y del primer comité de
la Unión Cívica Radical. A finales de la década de 1880, luego de dejar
atrás su profesión de comerciante, se ocupó de la atención de asuntos
judiciales, comisiones y trabajó como martillero público.
Pero, como hemos señalado antes, el mayor aporte de Carballeda, que
sobrepasa los limites de su época y, aún del propio contexto histórico en
que le cupo vivir: Como un pormenorizado cronista, este protagonista de
la fundación de 9 de Julio, se ocupó de escribir una especie de
"Memoria", acerca de los orígenes del pueblo y de otros aspectos que hacen al
pretérito del lugar. Promediando 1903, lo que se cree un fragmento del
contenido de este interesante relato vio la luz en las páginas del
periódico "El Porvenir". Pero, lamentablemente, la totalidad del texto se
encontraría hoy inhallable.
Buenaventura N. Vita (1884-1954), en primer historiador de 9 de Julio,
en su juventud, cuando comenzaba sus inventigaciones históricas, que
darían lugar más tarde a su notable obra, consiguió consultar la "Memoria
de Carballeda". Mariano Rumi, un dirigente del Partido Conservador de 9
de Julio, quien la conservó en su poder luego de la muerte de su autor
se la había facilitado a Vita y éste le había podido tomarle apuntes.
Cuando Rumi se alejó de 9 de Julio, llevó entre sus papeles la
"Memoria", perdiéndose su rastro, desde entontes. Tampoco se conservan, en la
actualidad, los apuntes tomados por Vita o, por lo menos, no en
repositorios públicos o privados que se conozca.
Se sabe que, alrededor de 1950, respondiendo a una consulta sobre la
fecha de fundación de 9 de Julio, que le efectuara el doctor Ricardo
Levene, director del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires,
Vita remitió trascripción del texto (o parte del mismo) de la "Memoria de
Carballeda". En la década de 1990 hemos tratado de rastrear entre los
papeles administrativos del Archivo provincial ese documento, pero la
búsqueda fue infructuosa.
Los artículos que fueron publicados en "El Porvenir", en 1903, permiten
acceder a una parte de lo que habría sido el argumento de la "Memoria
de Carballeda". En ellos puede advertirse, del mismo modo, el valiosos
aporte de este co-fundador civil de 9 de Julio.
(continuará)
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07/03/2006 14:27 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Aborígenes en las cercanías del paraje (1863-1864): Melinao y Raylef (Nota Nº 8)

Aborígenes en las cercanías del paraje (1863-1864): Melinao y Raylef
(Nota Nº 8)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
En 1863 cuando se concreta la fundación de 9 de Julio la tribu del
cacique Melinao se hallaba asentada en el partido de Bragado. Pocos años
antes, el coronel Laureano Díaz, como el propio coronel Julio de Vedia
había brindado una forma de "colaboración" al cacique Pedro Melinao
(1790-1863) para que obtuviera una finca cerca de la laguna "La Barrancosa".
Este último fallece en Bragado el 27 de junio de 1863. A pesar de
cuanto se creía, la sucesión del cacicazgo de esta tribu no recayó sobre el
hijo mayor de aquel, Ramón Luis Melinao (1826-1866), sino sobre José
María Raylef, ya anciano, según lo dispuso Vedia y confirmó luego el
ministro de Guerra. A pesar de ello, el liderazgo de la tribu lo
desempeñó, de hecho, Melinao.
En octubre de 1863, Ramón Luis Melinao acompañó a Vedia en su avanzada
a Cla Lauquen. Lo hizo con alrededor de cuatro decenas de nativos que
incorporó al contingente militar. Entre ellos se encontraba, asimismo,
el joven Pedro Melinao (1847-1916), hijo de Ramón Luis, quien habría de
convertirse, con el correr de los años, en el último cacique araucano
en Bragado.
En el establecimiento de la nueva comandancia en Cla Lauquen también
participó el araucano José María Raylef (1799-1874). A partir de la
fundación de Bragado, éste, residía con su tribu en ese Partido y venía
prestando servicios a las fuerzas militares desde los tiempos de Rosas.
El coronel Vedia deseaba vivamente que Raylef, quien poseía sólido
prestigio entre los aborígenes que habitaban en la región, y cuya palabra
era muy respetada y valorada, se afincara en la nueva comandancia "9 de
Julio". A pesar de que el cacique solicitó reiteradamente al gobierno
que ese traslado no se efectivizara, para así poder continuar viviendo
en sus campos de Bragado, el 2 de enero de 1864 debió marchar a 9 de
Julio dejando sus familias en aquel lugar.
(Continuará...)
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27/02/2006

Aborígenes en las cercanías del paraje (1863-1864): Coliqueo. (Nota Nº 7)


Aborígenes en las cercanías del paraje (1863-1864): Coliqueo
(Nota Nº 7)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
Como ha quedado claro en las anteriores notas, al producirse la
movilización de las fuerzas militares desde Bragado hasta Tres Lagunas, el
coronel Julio de Vedia llevó consigo, formando parte del contingente, un
grupo de aborígenes, entre quienes se hallaban integrantes de la tribu
de Ignacio Coliqueo (1796-1871). De origen borona, este cacique chileno
nacido en Huincul, cerca de Temuco, según se cree había pertenecido a
la dinastía de Gueupu-Licán, el legendario héroe de la Guerra Araucana.
Promediando 1862, Coliqueo había establecido sus toldos, de forma
definitiva, en la provincia de Buenos Aires, después de migrar a suelo
argentino. Se hallaba en la denominada “Tapera de Díaz”, un lugar cercano al
paraje Tres Lagunas, que más tarde formaría parte del partido de 9 de
Julio y luego del de General Viamonte.
En esta circunstancia, Coliqueo había acompañado a Vedia durante una
campaña ofensiva contra los Ranqueles, ese mismo año.
Coliqueo prontamente hubo depuesto sus lanzas al gobierno. Por su
parte, este pacto de “fidelidad” le garantizó algunos beneficios.
Al producirse la fundación de 9 de Julio formaban parte del cuadro
principal de la tribu, además del cacique principal: Andrés Raninqueo
(1816-1877), segundo cacique; Andrés Rinqui, caciquilla; Justo Coliqueo
(1838-1876), Mariano Coiffn, Neculqueo Coillil, José Carranza, Manuel
Rainao, Ramón Tripailaf, Pascual Huechuqueo, Pancho Coliqueo, Justo
Manquellán, José Platero y Simón Coliqueo (1840-1902), capitanejos; Faustino
Correa, escribiente y Severo Calderón, alferes-secretario.
No existen abundantes datos acerca de cómo fue la vida en la tribu en
los años arriba indicados. Mucho menos un panorama que indique la forma
en que se hallaban ubicados los toldos. Se conoce, en cambio, que para
1865 ya existía un rancho, de considerables dimensiones.
Según se estima, para entonces (1863-1864) ya se habían afincado entre
los aborígenes de Coliqueo, el capitanejo Pablo Huenchual (1820-1886) y
–desde cerca de 1861- el cacique Juan Painequeo (1826-1900), quien
había continuado allí después de residir en las proximidades de Junín y a
orillas de la laguna de Mar Chiquita.
Más adelante, al recorrer otros aspectos de la Historia de 9 de Julio
nos referiremos al protagonismo de la tribu de Coliqueo en el pretérito
de la región.
(Continuará…)
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FOTO: El cacique Ignacio Coliqueo junto a miembros de su tribu.
Fotografía tomada por Benito Panuzzi en 1865 (Museo Nacional de Bellas Artes).

27/02/2006 04:01 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

12/02/2006

El delineamiento del pueblo (Nota nº 6)

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El delineamiento del pueblo
(Nota Nº 6)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
Durante la segunda quincena de mayo de 1864, el agrimensor Miguel Vaschetti, asistido por el coronel Vedia, efectuó la mensura y amojonamiento del pueblo, demarcando su ejido. Tras culminar este trabajo, el profesional redactó un informe técnico que elevó al Departamento Topográfico de la provincia. El texto de este documento fue sacado a la luz, por primera vez, por Buenaventura N. Vita en su “Crónica Vecinal de Nueve de Julio”, y dada la significación que el mismo posee, incluimos a continuación algunos fragmentos:
“tomando por punto de partida el mojón de fierro puesto por mi algunos meses antes sobre el borde Sud Oeste de la más oriental de las ‘Tres Lagunas’, para esquinero Sud del terreno medido para D. Enrique Smith y costanero Nord Oeste del terreno del Dr. D. Emilio Agrelo”.
“Desde –prosigue Vaschetti- dicho mojón procediendo al Sud 46 grados 50 minutos Este medí 2944 metros y 46 centímetros (3400 vrs), y puse un palo de ñandubay para mojón esquinero Este del Ejido”.
“De ahí al Sud 43 grados 10 minutos Oeste medí 10392 metros (12000 vrs) y clavé otro mojón de ñandubay, demarcando el esquinero Sud. En esta línea a los 3190 metros y 34 centímetros (3684 vs) encontré el deslinde Sud-Oeste del terreno de Agrelo y a los 5528 metros (6384 vrs) pasé por el mojón esquinero Este del terreno medido por mí el año anterior para D. Juan Sagasta y que pertenece en la a D. Alberto Trejo, y de allí a la media legua encontré otro mojón costanero del mismo terreno. Cuadré enseguida al Norte 46 grados 50 minutos Oeste y a los 10392 metros (12000vrs) clavé un palo de ñandubay para esquinero Oeste, en la laguna del Saladillo que se hallaba sin agua”, afirma el agrimensor.
“Cuadré al Norte 43 grados 10 minutos Este, y a los 3131 metros y 50 centímetros (3616 vrs) dí con el mojón que demarca el ángulo entrante, del terreno medido anteriormente para D. Juan Sagasti”, indica; y continúa: “Cuadré al Norte 46 grados 50 minutos Oeste y a los 150 metros (173 vrs) encontré el mojón de fierro, puesto por mí para Esquinero Sud del terreno del Coronel D. Julio de Vedia.
“Cuadré al Norte 43 grados 10 minutos Este y medí 7260 metros 5 decímetros (838 vrs) hasta el mojón de fierro esquinero Oeste de D. Enrique Smith. Cuadré por último al Sud 46 grados 50 minutos Este y a los 7597 metros 50 centímetros (8773 vrs) volví al mojón de arranque”, escribe.
En cada uno de los “costados” [sic] habían sido colocados mojones de palo “de diez en diez metros”. El ejido de 9 de Julio había quedado formado por una extensión de 2808 hectáreas y 7491 diez milésimos de hectárea (2808,7491) “equivalente a 4 leguas cuadradas más 403 diez milésimos de legua cuadrada (lg. es. 4,0403), con la figura de un hexágono irregular”.
En cuanto a la traza del pueblo, según el citado informe, Vaschetti había procedido de acuerdo con un plano-proyecto que le había asignado el Departamento Topográfico. Pero, sin embargo, había efectuado algunas modificaciones, siguiendo las indicaciones de Vedia. Al fundamentar esas transformaciones, explicó: “La existencia de algunos importantes edificios de material cocido y el gran número de habitaciones de rancho levantadas por los primeros pobladores a costa de grandes sacrificios, fue un obstáculo a que se diera a las calles del pueblo una dirección paralela con las de los costados del ejido”. En consecuencia, ello lo obligó a “hacer de 150 varas en lugar de 140 de frente a1 Sud Oeste y Nord Este la fila de manzanas comprendidas entre las dos calles que pasan por los costados Nord Oeste y Sud Este de la plaza”.
Del mismo modo, el agrimensor Vaschetti, al explicar los motivos por los cuales la plaza principal (hoy “General Belgrano”) había sido trazada de dos manzanas, escribió: “La misma circunstancia, agregada a la ventaja de hacer de la plaza principal una especie de campamento atrincherado en donde puedan guarecerse la población y defender sus principales intereses en caso de invasión de indios, y el gran número de solicitudes por solares en la plaza principal [...] nos indujo a dar a la misma plaza la extensión de dos manzanas en lugar de una...”.
(continuará)

12/02/2006 01:33 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

La fundación oficial del pueblo (Nota nº 5)

La fundación oficial del pueblo
(Nota Nº 5)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
No cabe duda que el avance en la instalación de los primeros comercios en el promisorio asentamiento militar que se encaminaba a convertirse en pueblo, fue notorio. Además de los comercios de Carballeda y de Vío, entre noviembre de 1863 y enero del año siguiente se ubicaron las cantinas de Pedro Salazar y de Anselmo Díaz, a escasas cuadras del campamento; poco después lo hicieron Antonio Guilino, José Molleda, Francisco Aguirre, Manuel Castellanos y Juan Rodríguez, entre otros. Asimismo, Cayetano Urbero había instalado una especie de almacén de ramos generales.
En febrero de 1864 Domingo Iraizos ya había instalado su, más tarde, popular fonda.
Emilio Carballeda recordaba: “Con pocos días de intervalo, también poblaron y se establecieron en el centro del pueblo Don Alejandro Cruz, Don José Molleda, Don Cornelio López, Don Manuel Lafulla, Don Luis Melinos, Don Domingo Duhart y Don Abelardo Gigena”.
El decreto por medio del cual es fundado el pueblo de “Nueve de Julio” está datado en Buenos Aires, el 12 de febrero de 1864 y lleva las rúbricas del gobernador de la provincia, Mariano Saavedra y de su ministro, Mariano Acosta. A continuación ofrecemos el texto de esa disposición:
“El Gobierno ha acordado y decreta:
“Artículo 1º: En el paraje, denominado ‘Tres Lagunas’ y en el punto preciso que se designe, el Jefe de la Frontera del Centro, Coronel Don Julio de Vedia, procédase a la fundación de un nuevo pueblo, que se denominará ‘Nueve de Julio’.
“Artículo 2º: Comisiónase al agrimensor Don Miguel Vaschetti para hacer la traza del pueblo y ejido, con arreglo a las instrucciones que le dará el Departamento Topográfico.
“Artículo 3º: El Coronel Julio de Vedia queda encargado de proporcionar los mojones y demás necesario para la mensura, y para lo cual el Gobernador adelantará los fondos necesarios.
“Artículo 4º: Ejecutadas ambas trazas, el mencionado Coronel procederá a hacer por ahora la distribución de solares con arreglo a lo que dispone la ley del 5 de Octubre de 1858, sujetándose a lo prescripto en el decreto del 31 de Julio de 1863,
“Artículo 5º: Presentará a la mayor brevedad al Gobierno los planos y presupuestos de las obras públicas que sea urgente hacer en el nuevo pueblo, de acuerdo con las instrucciones especiales que le dará el Ministerio de Gobierno.
“Artículo 6º: Comuníquese a quienes corresponda y publíquese y dese al Registro Oficial”.
En la rica correspondencia que se conserva, escrita por el sargento Benjamín Basabilbaso –quien entonces formaba parte de la población en el lugar-, se conserva una esquela del 1º de mayo de 1864 el la cual se permite percibir el florecimiento que iba adquiriendo paulatinamente el pueblo: “Edificaré una casa para traer a Laura [su esposa] en primavera. Tengo un lindo terreno en la Plaza de este futuro pueblo que lo será pronto. Ningún pueblo fronterizo está bajo mejores auspicios, mejores pobladores, a más lo resuelto que está el Coronel Vedia a hacerlo prospera”. Más adelante agrega: “...quiero tomar un par de chacras, pues esto dentro de unos años tienen que tomar mucho valor”.
(continuará)

12/02/2006 01:32 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Los hornos de ladrillos, primeras industrias (Nota nº 4)

Los hornos de ladrillos, primeras industrias
(Nota Nº 4)
Por Héctor José Iaconis
(Desde Salta)
El 5 de noviembre de 1863, en una esquela que dirigía al general Mitre, Vedia, escribía que “los trabajos siguen aunque lentamente; con sobrados brazos, nos escasean las herramientas. Hay entusiasmo por el nuevo pueblo”. Diecinueve días más tarde, aún aguardaba quemar la primera hornalla y, para febrero, haber obtenido trescientos mil ladrillos.
Quemados los primeros ladrillos, éstos le servirían para construir el hospital, que a la sazón consideraba como una de las necesidades primordiales. Emilio Carballeda, en la Memoria donde describe la fundación de 9 de Julio, expresa: “... el general Vedia estableció dos hornos de ladrillo, que se elaboraba con soldados dirigidos por don Domingo Iraizos y Graciano Iriarte. Pero, el ladrillo que se hacía, si bien era destinado para hacer cuarteles y habitaciones para la oficialidad, el entonces coronel Vedia, fomentando el progreso de la población, se los facilitaba a particulares, con condición de devolverlos, así que se establecieran hornos particulares, que no tardaron mucho en formarse”.
Cabe señalar que existen algunas divergencias acerca de la identidad de los dos primeros horneros. Según Buenaventura Vita uno de ellos habría sido Antonio Maya. Otras referencias incluyen a Martín Baztarrica (Cfr. “La República”, revista ilustrada, año VII, nº 15, Buenos Aires, junio de 1926). También existe una nota que, Vedia envió al general Juan Gelly y Obes (ministro de Guerra), donde puntualiza haber contratado dos horneros: Martín Yanguardo y Agustín Soto Mayor, a quienes se les pagaría por sus servicios 2000 pesos mensuales.
A partir de entonces, con el surgimiento de esta, la primera industria, pudieron levantarse algunas construcciones más sólidas. En abril de 1865 ya se existían 150 casas, edificadas con diferentes materiales.
Entre las primeras industrias surgidas en aquellos años, juntamente con los hornos de ladrillos, prosperó la de la fabricación del pan.
Según Carballeda, “el segundo poblador fue don Tomás Vío, quien a principios de enero de 1864, pobló un rancho de junco, en el ángulo Nort-Oeste y Sud-Este de la plaza delineada por el general Vedia, donde estableció una panadería, en la que se vendía pan de carocillo por blanco...”.
También la instalación de los molinos de harina, cuya rueda era movida por medio de una caballería fue un buen aporte al incipiente mercado fundacional; tal vez, poco antes de la partida del coronel Vedia, hacia los campos de batalla del Paraguay. En una carta, datada en Nueve de Julio, el 24 de abril de 1865, dirigida por de Vedia a su amigo, el agrimensor Vaschetti, le indica: “la obra de la panadería va adelante” y cree “pronto [...] podrá mandas [Vaschetti] las atahonas”.

(continuará)

12/02/2006 01:31 Autor: Héctor José Iaconis. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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